La renuncia a las patentes de las vacunas gana protagonismo en Ginebra

Los países ricos del mundo, Suiza incluida, resisten la presión para que renuncien a las patentes relacionadas con la tecnología de la vacuna COVID-19. Pero los países en desarrollo, que se han quedado fuera de la carrera de las vacunas, siguen insistiendo en este tema ante la ONU en Ginebra.

La renuncia a las patentes de las vacunas gana protagonismo en Ginebra

La mayor campaña de vacunación de la historia ha reabierto un viejo debate: ¿es válido un monopolio de tecnología cuando se vive una crisis global? O dicho de otra manera, ¿debe protegerse la propiedad intelectual cuando hay millones de personas que están muriendo?

En octubre de 2020, India y Sudáfrica presentaron una iniciativa ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para renunciar temporalmente a las patentes de todos los insumos que podrían ser útiles para frenar la pandemia. Además de las vacunas, esto incluiría las pruebas de detección, los equipos médicos y todos los posibles tratamientos. De prosperar la propuesta, la suspensión de las patentes sería de carácter vinculante.

La idea es que los laboratorios de todo el mundo tengan acceso a la tecnología y puedan producir versiones genéricas. Según los autores de la iniciativa, esto reduciría el costo de las vacunas y ampliaría la producción mundial.

Con el paso de los meses, más de 100 países han manifestado su apoyo al proyecto. Pero los países ricos se resisten, argumentando que la pandemia no debe ser una razón para violar las reglas de comercio vigentes. Aunque aún se está negociando, esta iniciativa se encuentra actualmente estancada.

Acrecentando la presión

Mientras tanto, los gobiernos de China y África han presentado un proyecto de resolución separado ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) que propone medidas para fortalecer la transferencia de tecnología y la producción nacional de vacunas. El borrador, del que swissinfo.ch ha obtenido una copia, obligaría a los países firmantes a ejercer cierta presión moral sobre las empresas propietarias de patentes para que acepten transferir gratuitamente su tecnología.

Sin embargo, dado que las empresas son las únicas propietarias legales de las patentes, los avances se anticipan escarpados. Tal y como subraya la oenegé suiza Public Eye, la mayoría de las compañías productoras de vacunas contra la COVID-19 han recibido dinero de los gobiernos. Un reciente estudio de Public Eye revela que el sector industrial mundial ha recibido más de 100 000 millones de dólares para el desarrollo de vacunas, sin tener que asumir ningún riesgo financiero.

El proyecto de resolución de la OMS aún se está negociando y se espera que encuentre un desenlace durante la Asamblea Mundial de la Salud prevista para mayo. Los gobiernos de Japón y de la Unión Europea (UE) insisten en establecer una cláusula que precise que toda transferencia de tecnología debe ser de carácter voluntario. La posición de Suiza sobre el proyecto de la OMS es coherente con la manifestada ante la iniciativa de la OMC. Pero la posición definitiva de Berna depende de la versión final del texto que se presente.

Resistencia de Suiza

Suiza no es el único país rico que se resiste, también Estados Unidos se opone a renunciar a los derechos de sus patentes. La posición del gobierno helvético, tradicionalmente comprometido con la agenda global antipobreza y defensor del acceso a la salud, es la que concentra la atención de los países en desarrollo. En el tema de las vacunas, Berna ha sido categórica al rechazar la idea de ceder gratuitamente las patentes.

Una reunión celebrada en la OMC el pasado 10 de marzo fue el espejo fiel de esta posición. Suiza manifestó que las vacunas contra la COVID-19 son complejas, ya que implican nuevos procesos e instalaciones para su fabricación o una profunda reconversión de las existentes. Según Berna, solo el sistema de patentes vigente proporciona los incentivos necesarios para la cooperación entre los desarrolladores y los fabricantes de vacunas y permite la colaboración, así como la transferencia de tecnología y conocimientos técnicos. Suiza argumenta que es “engañoso” creer que la suspensión temporal de las patentes generaría un suministro global más rápido de vacunas contra la COVID-19.